España transmitió 131 notificaciones a través del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) en 2011.

El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) de la UE ha evitado o reducido muchos riesgos alimentarios y los controles de seguridad han garantizado la inocuidad de los alimentos, de acuerdo con el informe publicado por la Comisión Europea el pasado viernes. El RASFF desempeña un papel esencial para garantizar la seguridad «de la granja a la mesa», desencadenando una rápida reacción cuando se detecta un riesgo alimentario.

En 2011 se transmitieron 9.157 notificaciones (131 desde España) a través del RASFF relacionadas con incumplimientos de la legislación alimentaria de la UE, 617 de las cuales se referían a riesgos graves.

En la mayoría de los casos no se trataba de notificaciones nuevas (3 812) sino de notificaciones de seguimiento (5 345), lo que refleja una mayor eficacia del sistema, gracias a una mejor selección y un seguimiento más extenso.

De las 3.812 notificaciones nuevas, 3.139 se referían a alimentos, 361 a piensos y 312 a materiales en contacto con alimentos. Entre los problemas más notificados figuran la presencia de aflatoxinas en los piensos, las frutas pasas y los frutos de cáscara y la migración de sustancias químicas de utensilios de cocina procedentes de China.

Mejora de la seguridad de las importaciones

Uno de los logros particulares ha sido el refuerzo de los controles de seguridad en las fronteras de la UE. Casi la mitad de las notificaciones estaban relacionadas con alimentos y piensos rechazados en dichas fronteras. Cuando se detecta uno de estos productos, el RASFF informa al tercer país de procedencia y le pide que adopte medidas correctoras y evite que el problema vuelva a producirse.

Cuando se detecta un problema grave y persistente, la Comisión pide al país en cuestión que aplique medidas correctoras urgentes, como la supresión de establecimientos de las listas, el bloqueo de las exportaciones o la intensificación de los controles.

Reducción de los riesgos y gestión de las crisis

El RASFF nos ha ayudado a afrontar y atenuar varias contaminaciones alimentarias graves en los últimos años, como las que dieron lugar a las crisis de las dioxinas y de la E. coli. En 2011, el RASFF desempeñó un papel esencial en la gestión de dos graves incidentes de seguridad alimentaria: el accidente de Fukushima y el brote de E. coli.

El brote de E. coli ha sido una de las contaminaciones alimentarias más graves de la historia de la UE, con más de cincuenta víctimas, principalmente en Alemania. Un equipo de especialistas trabajó sin descanso para identificar la fuente del brote y facilitar el rápido intercambio de información que permitió a las autoridades de seguridad alimentaria responder con eficiencia y atenuar el impacto sanitario y económico de la crisis.

El accidente de Fukushima: Tras el escape radiactivo que se produjo en marzo de 2011 en la central nuclear de Daiichi, en Fukushima, la Comisión, a través del RASFF, pidió a los Estados miembros de la UE que analizaran los niveles de radiactividad en los piensos y alimentos importados de Japón. La Comisión adoptó una medida de precaución por la que se exigió a las autoridades japonesas que efectuaran controles previos a la exportación de piensos y alimentos procedentes de la zona afectada, medida que se combinó con controles aleatorios en el punto de entrada. Estas medidas garantizaron un nivel muy elevado de protección de la salud pública. El RASFF resultó indispensable para mantener una comunicación rápida y eficaz con los Estados miembros sobre la evolución de la situación, las medidas que debían adoptarse y los resultados de los controles. Las medidas siguen aplicándose en 2012 y se revisan con regularidad.

Enseñanzas

A raíz de las crisis de 2011 se han extraído algunas enseñanzas importantes que se recogen en un documento de la Comisión que también se presenta hoy2. Entre los aspectos destacados figuran los siguientes:

– Mejora del RASFF con la puesta en marcha del iRASFF, una plataforma de notificación en línea que permitirá al RASFF actuar con más rapidez y eficiencia que nunca.

– Revisión de los actuales procedimientos normalizados de trabajo para la gestión de las crisis, dejando suficiente flexibilidad.

– Revisión de las normas sobre trazabilidad para remontar la pista de los productos peligrosos y retirarlos del mercado con mayor rapidez y eficiencia.

– Formaciones específicas sobre la investigación de contaminaciones alimentarias y la gestión de los brotes, así como sobre la higiene en la producción primaria para socios comerciales importantes de la UE (a través del Programa de Mejora de la Formación para Aumentar la Seguridad Alimentaria y en cooperación con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria [EFSA] y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades [ECDC]).

– Elaboración de normas específicas sobre la producción de semillas y de brotes.

– Mejora de la coordinación de las actividades de comunicación en caso de crisis.

Próximos pasos

La Comisión, junto con los Estados miembros, seguirá mejorando los sistemas de notificación que permiten a las autoridades nacionales seleccionar mejor sus muestreos y sus inspecciones en función de los recursos de que disponen.

Asimismo, se seguirá trabajando para mejorar el RASFF y la cooperación entre las diferentes redes y sistemas de alerta. Se hará hincapié en los riesgos emergentes y en la realización de las acciones expuestas en el documento sobre las enseñanzas extraídas.

Más información.

Fuente: Agrodigital

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