EFSA publica unas directrices para la comunicación de riesgos en materia de seguridad alimentaria.

Como parte de una iniciativa conjunta con las autoridades nacionales de seguridad alimentaria, EFSA ha publicado unas directrices para la comunicación de riesgos.

El documento se ha elaborado en el seno del Grupo de Trabajo de Comunicación del Foro Consultivo de EFSA (AFCWG por sus siglas en inglés) que está integrado por expertos en comunicación de EFSA, de los Estados miembros y de la Comisión Europea.

Este Grupo inició los trabajos tras la constatación de la escasa disponibilidad de bibliografía en el campo de las guías sobre la comunicación de riesgos relacionados con la de seguridad alimentaria así como de la necesidad de dar una mayor orientación práctica a los principios establecidos en la literatura científica sobre la materia.

El objetivo de estas directrices es proporcionar un marco basado en buenas prácticas y en principios básicos aplicables a diferentes aspectos y en distintas situaciones que ayude a los profesionales de la comunicación ante la amplia variedad de escenarios que pueden presentarse en Europa en evaluación y comunicación de riesgos relacionados con alimentos.

Dentro del sistema europeo de seguridad alimentaria, se confían las tareas de comunicación de riesgos a los evaluadores y a los gestores de riesgos. Las funciones de evaluación y gestión de riesgos están separadas institucionalmente a escala europea, mientras que en algunos Estados miembros son asumidas por la misma institución. Las presentes directrices no hacen recomendaciones dirigidas específicamente a los gestores o a los evaluadores de riesgos, sino que pretenden servir de ayuda a los comunicadores cuando éstos tengan que tomar decisiones de comunicación de riesgos con un fundamento científico. En su elaboración, se ha contado con la valiosa aportación de científicos expertos en la evaluación de riesgos, como reflejo de la necesidad de que los comunicadores, ya sean evaluadores o gestores, se mantengan en contacto y colaboren con sus homólogos científicos.

Dadas las diferentes estructuras y orientaciones existentes en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, no hay ningún enfoque uniforme que sea válido para todo tipo de situaciones. Así mismo hay diferencias entre los países en lo que respecta a la percepción del riesgo, atribuibles a diversos factores de orden cultural, histórico, económico y social. Estudios de opinión pública han demostrado las variaciones en el grado de preocupación que suscitan diferentes riesgos en unos países y otros. Además de todos estos aspectos, la comunicación de riesgos relacionados con los alimentos ha de tener en cuenta las diferencias nacionales en la cadena alimentaria, los hábitos y las prácticas de alimentación, y las actitudes específicas ante los alimentos y su relación con la salud. Finalmente los comunicadores deben valorar el entorno social y político en el que transmiten sus mensajes. Todos estos factores están considerados en las presentes directrices, que tratan de facilitar la toma de decisiones en la adopción del enfoque comunicativo más apropiado.

Por último, es importante mencionar que este documento no es un manual de comunicación para situaciones de crisis, sino que pretende servir, en términos más generales, como medio de intercambio de buenas prácticas en la comunicación de riesgos.

Las directrices se han publicado en soporte electrónico para facilitar su actualización periódica.

Acceder a las directrices

Fuente: AESAN

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