Proyecto europeo para armonizar los métodos de detección de riesgos alimentarios.

Desde hace más de 2 años y medio, CNTA se encuentra inmerso en el proyecto BASELINE, que pretende estandarizar los procedimientos, a nivel europeo, que se siguen a la hora de realizar el control analítico de la seguridad alimentaria de los productos que consumimos.El proyecto, en el que participan 20 socios de 9 países, quiere armonizar los planes de muestreo que debe seguir la industria alimentaria a nivel europeo para detectar la presencia de compuestos y microorganismos patógenos. Para el estudio se han tomado como referencia diferentes grupos de alimentos: productos de la pesca, huevos y productos derivados, carnes frescas, leche y productos lácteos y productos vegetales, centrándose en productos con alto volumen de producción, de alto valor añadido, nuevos productos o productos frescos en cuarta gama o los también denominados “ready-to-eat”.

Los datos procedentes de encuestas a productores y autoridades llevadas a cabo en varios países de la UE han revelado que existe una gran heterogeneidad dentro de la Unión europea, e incluso dentro de cada país, en cuanto a los planes de muestreo que aplican las autoridades alimentarias y los productores para el control cuantitativo de los riesgos alimentarios. El proyecto europeo Baseline, pretende por ello seleccionar, validar y armonizar los métodos de muestreo y los métodos analíticos que se deberían utilizar para dotar de mayor eficacia a la industria y con ello conseguir un ahorro económico en los procedimientos.

El proyecto, que fue apoyado por la Comisión Europea dentro del 7 Programa Marco de I+D+i., dio comienzo en agosto de 2009 y tras 35 meses de trabajo, comienza a dar sus primeros frutos. Así, los socios del proyecto, entre los que se encuentran centros tecnológicos, laboratorios oficiales de control, universidades y empresas, han recopilado gran cantidad de información que se está comenzando a materializar en nuevas estrategias de muestreo y en el desarrollo de modelos de predicción de riesgo de posibles focos de contaminación en las líneas de producción de alimentos.

Algunos resultados parciales del proyecto

Con los datos recopilados se están desarrollando modelos matemáticos de predicción de riesgo para los riesgos biológicos que permitirán conocer qué ocurriría en el supuesto de que un lote contaminado entrase en una línea de producción. En función de los modelos se pueden definir los puntos de muestreo más efectivos para detectarlo de manera eficiente antes de que las muestras contaminadas lleguen al mercado. De forma paralela, se han obtenido modelos de distribución de los riesgos químicos que permitirán mejorar los métodos de muestreo tanto en campo (para el caso de los plaguicidas) como en grandes lotes de producto (micotoxinas en frutos secos).

Además de todo esto, se ha resaltado la importancia de contar con métodos de análisis efectivos para cuantificar los riesgos estudiados. La existencia de métodos más sensibles y precisos redundará en una mayor eficacia del trabajo de muestreo y permitirá tomar un menor número de muestras para detectar de manera prematura un posible riego. Este menor número de muestras, y por tanto de análisis, se traducirá en un ahorro económico de gran interés para productores y autoridades.

Durante los próximos meses y hasta el final del proyecto (en julio de 2013) se validarán y armonizarán los métodos de muestreo y los métodos analíticos desarrollados y se compartirá y difundirá el conocimiento generado en el proyecto a los productores e instituciones implicados.

El proyecto trata además de manera eficiente y efectiva los conceptos de seguridad alimentaria que han introducido recientemente las autoridades competentes en la materia, como nuevas métricas complementarias al análisis de puntos críticos (APPCC). Estos nuevos conceptos son Food Safety Objectives (FSO, Objetivos de Seguridad Alimentaria) y Performance Objectives (PO, Objetivos de Rendimiento) que pueden ser aplicados tanto a riesgos de tipo químico (pesticidas, metales pesados, micotoxinas…) como microbiológicos (bacterias patógenas y virus).

El FSO especifica un objetivo final que corresponde con el nivel máximo permitido de riesgo químico o microbiológico en el momento de consumo de un alimento. Los niveles máximos de dicho riesgo a través de la cadena de producción del alimento se denominan PO y deben asegurar el FSO final. El objetivo final es implementar puntos de control que permitan predecir el riesgo al final de la cadena alimentaria y, por tanto, incrementar más si cabe la seguridad de los consumidores y minimizar la posibilidad de alertas alimentarias. Sin embargo, para cumplir con estos objetivos, es necesario y de crítica importancia el armonizar los procedimientos de control de la seguridad alimentaria.

En octubre de este año está prevista la organización de un workshop en Bruselas dirigido a empresas y autoridades sanitarias en el que se pretende difundir los principales resultados obtenidos ya que pueden ser útiles tanto para los agentes encargados de la seguridad alimentaria como para los productores de alimentos. Las novedades y próximos eventos del proyecto pueden consultarse en la página web del mismo: www.baselineeurope.eu/.

Para la realización del proyecto, CNTA ha incluido un grupo de investigación interdisciplinario, que incluye tanto personal de I + D + i, como del Área de Tecnología Analítica.

Fuente: Agrodigital

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