Los falsos acusados por la bacteria E-coli sobreviven a pérdidas de 3,5 millones.

Un año después de la llamada “crisis del pepino”, las empresas acusadas erróneamente por Alemania de ser el origen del brote de bacteria ‘E. coli’ han logrado sobrevivir a pérdidas de 3,5 millones de euros, aunque creen que la imagen de las hortalizas españolas no se ha recuperado por completo. La empresa malagueña Frunet, dedicada a la exportación de hortalizas y que envió la partida de pepino erróneamente identificada como origen del brote, sigue funcionando y está en pleno proceso judicial para reclamar al estado de Hamburgo un total de 2,2 millones de euros como indemnización. Su gerente, Antonio Lavao, ha asegurado a Efeagro que la solvencia de la compañía le ha permitido afrontar las pérdidas y mantener la actividad pese a la citada crisis, aunque ésta “cortó en seco” el ritmo de crecimiento del 40% que registraba antes de verse involucrada en ella y aún no se ha recuperado el nivel de entonces.

A juicio de Lavao, la investigación de las autoridades alemanas sobre el origen del brote estuvo “sesgada” para buscar una relación con las hortalizas españolas, con el objetivo de ganar tiempo ante su opinión pública.

Ante una situación “tan injusta y tan desmesurada”, ha añadido, la firma decidió acudir a la vía judicial y actualmente está a la espera de que se celebre el juicio oral en Hamburgo.

Lavao ha subrayado la mala gestión informativa hecha desde Alemania, que convirtió un problema local en “una crisis alimentaria sin precedentes en toda Europea, que puso en duda el sistema en sí mismo”.

También ha criticado la “falta de arrojo” de las autoridades españolas por no ir a defender los productos españoles en Alemania, limitándose a hacer “brindis al sol” en medios de comunicación locales que no llegaban al público alemán, así como que las ayudas solo hayan cubierto a los productores, pero no a las empresas.

Frunet, fundada en 1996, se dedica desde 2002 a la exportación de hortalizas ecológicas, tanto de su producción propia como de sus agricultores asociados en Málaga, Granada y Almería, y cuenta con una plantilla próxima al centenar de personas.

El productor almeriense Miguel Cazorla, de cuyos invernaderos ecológicos salió el citado lote de pepinos comercializado por Frunet, también continúa trabajando un año después, con 29 hectáreas de producción de hortalizas y, según sus cálculos, la crisis del ‘E. coli’ le ha costado 1,3 millones de euros.

Cazorla ha indicado a Efeagro que, en cuestión de imagen, “queda todo por hacer”, son necesarias campañas directas de promoción en Alemania y que sus autoridades digan públicamente que “el producto de España es bueno”.

Respecto a las acciones de promoción anunciadas en su día por las autoridades españolas ha lamentado que hasta ahora no hayan ido más allá de la presencia habitual en ferias como la de Fruitlogistica de Berlín.

En su opinión, ha costado “muchísimo trabajo” mantener la cartera de clientes, ya que la campaña contra los productos españoles fue aprovechada por otros países competidores de la cuenca sur del Mediterráneo para “colocar” sus productos en Europa.

La agricultura ecológica, por su menor tamaño, ha sido la más perjudicada en el reparto de ayudas, que se orientaron hacia las organizaciones de productores de frutas y hortalizas convencionales, ha añadido Lavao.

Según sus datos, las ayudas recibidas se fijaron en 33 céntimos por kilo para todos los agricultores, cuando cultivos convencionales como tomates se vendían entonces a entre 14 y 16 céntimos, frente a los entre 86 y 94 céntimos de los ecológicos, cuyos costes de producción son entre un 30 y un 40 % mayores.

En este sentido, ha añadido que la Junta de Andalucía le ha denegado un recurso en el que pedía una reevaluación de las compensaciones establecidas en su día por la Unión Europea, cuyo reparto ha sido, en su opinión, injusto y apenas ha llegado a cubrir un tercio de las pérdidas sufridas.

El 26 de mayo de 2010, la senadora de Salud de Hamburgo, Cornelia Früfer-Storcks, señaló a los pepinos españoles como la causa del brote infeccioso, lo que hizo que se paralizaran gran parte de las importaciones de verduras españolas y causó pérdidas a los productores que éstos calcularon en unos 200 millones semanales.

El 31 de mayo la propia Prüfer-Storks explicó que los segundos análisis evidenciaban que los pepinos no eran la fuente del brote infeccioso, y el 1 de junio la Comisión Europea levantó la alerta sanitaria impuesta a los pepinos procedentes de España.

En la imagen, Cornelia Prüfer-Storcks, senadora de la ciudad estado de Hamburgo, que lanzó una alarma sanitaria injustificada que afectó a toda la industria agrícola española.

Fuente: Agroinformación

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