Consumir para Conservar.

El Grupo de Desarrollo Rural del Medio Guadalquivir de Posadas, Córdoba, coordina el proyecto de Cooperación interterritorial “Consumir para Conservar”, CPC, financiado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, y cuyo objetivo fundamental es frenar la erosión genética de nuestra biodiversidad productiva, es decir, la pérdida de razas autóctonas de ganado y variedades vegetales locales, origen de alimentos diferenciados y de gran calidad en nuestro país.

Este proyecto se puso en marcha en enero de 2011 y concluirá en 2013 con la participación de otros siete grupos de desarrollo rural en distintas zonas geográficas de nuestro territorio: en el norte, los grupos O Vieiro Laboreiro en Celanova, Ourense, y Ancares Courel en Becerreá, Lugo; en la meseta norte, el grupo ADRISS en La Alberca, Salamanca; en el sistema central el grupo Valle del Tiétar en Arenas de San Pedro, Ávila, y el grupo Galsinma en Cabanillas de la Sierra, Madrid; en la meseta sur, el grupo Promancha en Arenales de San Gregorio, Ciudad Real, y, en el sur, el grupo Valle del Alto Guadiato en Fuente Obejuna, Córdoba.

La finalidad de este proyecto es favorecer la conservación de la biodiversidad a través del fomento del consumo responsable de variedades autóctonas de carácter local en áreas de la Red Natura 2000 del territorio español, evitando de esta forma la erosión genética y la pérdida de biodiversidad doméstica y silvestre.

El proyecto

Con esta iniciativa los citados grupos de desarrollo rural pretenden incidir en los hábitos de consumo de la población, promoviendo el consumo responsable para la biodiversidad, a través de la creación de canales de información y comunicación y de la sensibilización de los agentes locales, para que se sumen de forma activa a la extensión del concepto de “consumo responsable para la biodiversidad”.

Los objetivos del proyecto pasan por facilitar a la ciudadanía la contribución efectiva a la conservación de la biodiversidad a través del consumo responsable; divulgar y difundir las bondades del consumo responsable para la biodiversidad en su contribución a la conservación de los espacios naturales protegidos y otros territorios; permitir de manera sencilla la identificación en el mercado local de productos de consumo responsable para la biodiversidad; frenar la erosión genética a través del fomento y divulgación de la necesidad de conservar las variedades cultivadas y razas autóctonas ganaderas entre el público, y promover el papel de los agentes de desarrollo local, los productores y el público en general en la conservación de la biodiversidad.

Erosión genética

Uno de los objetivos fundamentales del proyecto es frenar la “erosión genética”, fomentando las producciones basadas en especies y variedades locales, ya que generalmente no entran en conflicto con la gestión sostenible de espacios que albergan ecosistemas y especies silvestres de alto valor ecológico.

La “erosión genética” se puede definir como el proceso de pérdida de variedades y razas de especies domésticas de flora y fauna, siendo éste un proceso continuo y generalizado a diferentes escalas geográficas y que afecta a nuestro país de manera importante.

La principal causa de dicha erosión genética no es otra que la introducción de especies y variedades foráneas, a lo que hay que sumar la sustitución de prácticas y sistemas agropecuarios tradicionales por otros más adaptados a las exigencias de los mercados internos y de exportación de productos agrícolas. Estos requieren, en última instancia, del cultivo y cría de variedades y razas donde prime la productividad en detrimento de otras cualidades de los productos.

Es por eso que, a día de hoy, en el mercado español la introducción de variedades foráneas de plantas ha conducido a la práctica extinción de muchas otras de carácter autóctono, fundamentalmente por sustitución y competencia, al ser más competitivas en los citados mercados.

El caso del ganado es muy similar y es bastante frecuente que los productos de origen animal procedan de un grupo muy reducido de razas, que en muchos casos, preferentemente en vacuno, constituyen variedades autóctonas.

Si bien es cierto que este proceso y su impacto sobre la diversidad genética aún no han sido estudiados en toda su dimensión y continúan en la actualidad su espiral creciente, los consumidores pueden desempeñar un papel determinante a la hora de elegir, a través de sus opciones de consumo,
aquellos que favorecen el cultivo o cría de estas variedades y razas que, al llevarse a cabo a escala local y en términos más reducidos, favorecen por un lado la sostenibilidad de las propias actividades y fomentan por el otro la biodiversidad.

Fomento del consumo local

El consumidor puede contribuir a la conservación de la biodiversidad de forma efectiva, a través de sus decisiones de compra, por ello las actividades dirigidas a concienciar a la ciudadanía de la importancia de reorientar su consumo hacia los productos locales se van a desarrollar en tres zonas de España que coinciden con la Red Natura 2000: una zona norte-cordillera cantábrica, un corredor central y una zona sur, coincidentes con el norte de Andalucía y áreas aledañas.

En todas ellas se impulsará una campaña de información y promoción de productores y productos que tienen su área de explotación en territorios de la Red Natura 2000 y que trabajen a escala local con variedades o razas autóctonas, para contribuir a que los consumidores sean conscientes del origen e importancia del tipo de producción asociado a cada alimento y de su implicación en la gestión de los territorios y la conservación de la diversidad biológica y los ecosistemas.

Es un proyecto que, en definitiva, pretende mantener nuestra biodiversidad productiva y con ello favorecer la conservación de nuestras especies de alto valor ecológico, el patrimonio cultural de nuestro ámbito rural, nuestras tradiciones y nuestros paisajes humanos y naturales.

Fuente: AgroNegocios

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