La OMS pide acciones urgentes para reducir la resistencia antimicrobiana en las granjas.

La Organización Mundial de la Salud, a través de un informe sobre resistencias antimicrobianas, vuelve a poner de manifiesto la necesidad de disminuir el uso de antibióticos en ganadería para evitarlas. Según los datos que presentan, se utilizan más antibióticos en producción animal que en el tratamiento de enfermedades en humanos. La comunidad veterinaria tendrá mucho que decir.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de emitir un informe titulado “La amenaza del desarrollo de la resistencia antimicrobiana – Opciones para la acción” en el que asegura que la cantidad de antibióticos utilizados en animales supone más de la mitad del uso total, por lo que los países deberían implementar nuevas regulaciones para controlar las resistencias antibióticas en ganadería y en personas.

En palabras textuales, “los antibióticos se utilizan en más cantidad en animales productores de alimentos que están sanos que en el tratamiento de enfermedades en pacientes humanos. La importancia de estos animales como reservorios de patógenos humanos resistentes está bien documentada. La diseminación de los genes de resistencia de bacterias animales a bacterias humanas es otro peligro potencial. Los problemas asociados con el uso de antibióticos en ganadería, incluyendo avicultura, están creciendo por todo el mundo, y no hay evidencia clara de la necesidad o beneficio de dicho uso, lo que conlleva el reconocimiento cada vez mayor de que hace falta una acción urgente”.

La organización apuntó que, en muchos países, el uso profiláctico y metafiláctico de antibióticos, para prevenir un brote de enfermedad incluso cuando no hay síntomas y para el tratamiento de un rebaño completo cuando ha empezado o se espera que empiece una epidemia, respectivamente, tiene que ser de nuevo valorado, teniendo en cuenta la potencial contribución a incrementar la resistencia antimicrobiana.

Por tanto, recomienda la introducción y aplicación de normativa, y la armonización de los sistemas de monitorización para determinar la prevalencia de resistencias antimicrobianas en bacterias del ganado y su efecto sobre la salud de las personas. Sólo un número muy limitado de países llevan a cabo una monitorización extensiva y eficaz de estas resistencias en animales y, con frecuencia, estos sistemas de seguimiento no son comparables debido a las diferencias en metodología.

Según la OMS, el uso de fluoroquinolonas en el ganado dio lugar al desarrollo de cepas resistentes de Salmonella, Campylobacter y E. coli, todas ellas motivo de preocupación en salud pública. Para apoyar estas reivindicaciones, la organización utiliza los ejemplos de Australia, donde las fluoroquinolonas han estado siempre prohibidas en granjas y la resistencia a este antibiótico es menor del 5%, mientras que en Dinamarca la aprobación del mismo antibiótico para el uso en animales productores de alimentos en 1993 condujo a una rápida aparición de la resistencia en cerdos.

Desafortunadamente, hay pocos incentivos para estimular la retirada voluntaria de los promotores de crecimiento y no hay sanciones por reintroducirlos. El acceso fácil a los antimicrobianos , por medio de fuentes como las farmacias online, los outlets de piensos animales y las tiendas de mascotas, contribuyen al uso global excesivo, lo que hace que sea más difícil regular su uso.

Según los expertos de la OMS, hay también una posibilidad de que los genes de resistencia puedan transferirse de animales a personas por medio de los alimentos. Consistente con esta hipótesis es la presencia de genes de resistencia similares de vancomicina y cefalosporina en bacterias humanas y animales.

La OMS asegura que la promoción del uso prudente de antibióticos y de medidas para mejorar la salud animal, como las vacunas, podría reducir el uso de antimicrobianos en ganadería, pero estas medidas tienen limitaciones. Por ejemplo, en los Países Bajos se sigue la guía de uso prudente desde 1986 y aún así continúa siendo uno de los países con más uso de antimicrobianos en Europa.

Muchos países en la UE ya tienen regulaciones para aplicar y promover la vacunación como método de reducir las infecciones en animales productores de alimentos. Sin embargo, incluso si la salud mejora, no es cierto que las prácticas establecidas y el consumo cambien, ya que la mayoría de los agentes antimicrobianos para promoción del crecimiento y profilaxis son utilizados sin ninguna evidencia de necesitarlos o de obtener beneficio por su uso.

Fuente: Portal Veterinaria Albéitar

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