Los animales no son el origen principal de transmisión de resistencia a antibióticos.

Investigadores británicos solicitan una revisión en las propuestas actuales sobre prevención de resistencias a antibióticos, que “culpabilizan” principalmente al uso veterinario de los mismos. Un estudio acaba de demostrar que la mayoría de las resistencias encontradas en humanos no provienen directamente de los animales.

Científicos de la Universidad de Glasgow en Escocia urgen a los legisladores a reconsiderar las prioridades en los esfuerzos para entender y controlar la resistencia a antimicrobianos, según informa la página TheMeatSite.com.

La resistencia antimicrobiana ocurre cuando los microorganismos, incluidos bacterias, virus y parásitos, no se ven afectados por los medicamentos que anteriormente habían sido efectivos. En el caso de las bacterias, la preocupación aumenta cada día más por la posibilidad de retornar a la situación de hace 100 años cuando existían muchas enfermedades animales y humanas sin tratamiento.

La resistencia antimicrobiana en humanos se atribuye, frecuentemente, al uso veterinario de éstos, pero no se conoce mucho sobre la relativa contribución del problema de animales y personas a nivel poblacional. A pesar de ello, ya existen propuestas que el Parlamento Europeo está considerando sobre las precauciones de uso de algunos antibióticos en animales con el fin de que disminuya la incidencia de resistencias. La última propuesta ha sido rechazada por la Asociación de Veterinarios Británicos, porque en su opinión se comprometería la salud y el bienestar de los animales.

Un equipo de investigación interdisciplinar del College of Medical, Veterinary and Life Sciences de Escocia, ha realizado un seguimiento a largo plazo de la infección por Salmonella Typhimuriu DT104 en animales y personas en la misma localización, y han demostrado cómo las poblaciones animales y humanas difieren de forma significativa en prevalencia, tiempo de aparición y diversidad.

Estos hallazgos, publicados en los Proceedings de la Royal Society B sugieren que las poblaciones animales locales no son, probablemente, la fuente principal de resistencia en personas, y cuestionan las políticas de restricción de uso de los antimicrobianos en animales domésticos locales.

En el estudio, se comprobó que hubo más tipos de resistencia específicos de humanos de los que se hubiera esperado si las comunidades microbianas animales y humanas hubieran estado bien mezcladas, lo que sugiere que el riesgo de resistencias que pasen de animales a humanos es más bajo que lo que las investigaciones previas han indicado.

Además, han encontrado que en la mayoría de las resistencias, que son comunes tanto a animales como a humanos, éstas aparecieron primero en las personas. Aunque el contacto entre animales y humanos, directo o indirecto, es inevitable, y provoca cierta transmisión de enfermedades y resistencias en ambas direcciones, parece improbable que la población animal sea la principal fuente de diversidad de resistencia para las personas.

El Profesor Stuart Reid, uno de los autores del trabajo y presidente del Real Colegio de Veterinarios de Londres considera que “sigue siendo verdad que el uso de antimicrobianos promueve la resistencia de los microorganismos e insistimos en el uso prudente de los mismos en todas las especies. Sin embargo, este trabajo llama la atención sobre la necesidad de no focalizar exclusivamente en el uso veterinario”.

Además, añade que “hemos demostrado que hay que asegurar que las políticas locales no tienen un impacto desproporcionado en la ganadería sin considerar otros aspectos como el uso médico de antibióticos. El problema debe entenderse a nivel del ecosistema global”.

Fuente: PortalVeterinaria

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