2011, un año marcado por dos graves alertas alimentarias.

El año 2011 ha sido, en materia de seguridad alimentaria, el de la contaminación radiactiva en Japón y el E. coli en Europa.

Un desastre natural en Japón ha provocado, durante el año 2011, un accidente nuclear cuya radiactividad ha contaminado agua y alimentos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que los niveles de contaminación eran “muy preocupantes”. Ante la gravedad de la situación, organismos responsables de la seguridad alimentaria, como los europeos, pusieron rigurosos filtros a los productos japoneses para proteger a los consumidores comunitarios. En Europa, un brote toxiinfeccioso de origen alimentario desatado en Alemania, que se relacionó en un primer momento con pepinos de origen español, estuvo vinculado con germinados de soja y originado por una agresiva cepa de E. coli Enterohemorrágica productora de toxina Shiga (STEC), una bacteria tan peligrosa como rara. Más tarde, un brote menos virulento relacionado también con esta bacteria patógena se desencadenó en Francia. Pero no solo ha habido alertas y accidentes. Este año ha sido también el de la entrada en vigor de la nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición e importantes avances en investigación.

La alerta alimentaria provocada por una cepa agresiva de E. coli Enterohemorrágia ha sido, a finales de año, motivo de evaluación por expertos europeos en peligros biológicos pertenecientes a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Tras evaluar el riesgo de E. coli y otros patógenos contaminantes de semillas y germinados, concluyen que los germinados son alimentos de elevado riesgo microbiológico, tanto por sus patrones de consumo, crudos o mínimamente procesados, como porque existe la posibilidad de que ciertas bacterias patógenas que contaminan las semillas de origen puedan crecer y desarrollarse durante su germinación, lo que amplificará su presencia y efectos.

Fuente: Consumer

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