Un proyecto europeo demuestra la eficacia de las campañas de alimentación saludable.

Los Estados miembros de la Unión Europea (UE) desarrollan desde hace años campañas para fomentar la alimentación saludable. Pero a pesar de este esfuerzo, los casos de obesidad continúan en aumento, con el incremento de los gastos sanitarios y pérdidas en la productividad que ello conlleva. Ante esta evidencia, la UE ha puesto en marcha un proyecto para estudiar la efectividad de las campañas que lanzan los Estados miembros. Según ha informado la Comisión Europea, los resultados obtenidos hasta la actualidad demuestran que las actuaciones para promover una alimentación saludable son eficaces.

Los últimos resultados del proyecto EATWELL (Intervenciones para promover unos hábitos de alimentación saludables: evaluación y recomendaciones) se han presentado en la XI Conferencia Europea de Nutrición, organizada por la Federación Europea de Sociedades de Nutrición (FENS) y celebrada el 27 de octubre en Madrid. “EATWELL recomendará intervenciones apropiadas para los Estados miembros y la UE según la información que se obtenga de las evaluaciones de intervenciones políticas y su aceptabilidad para los interesados, así como las lecciones que se aprendan del sector privado”, explicó el coordinador del proyecto, Bruce Traill, profesor de la Universidad de Reading (Reino Unido).

Para evaluar las medidas políticas a favor de la alimentación saludable, se ha entrevistado a responsables políticos y agentes industriales, y se ha encuestado a los ciudadanos europeos. Además, los responsables del proyecto han identificado más de 100 intervenciones políticas en Europa, entre las que se distinguen dos categorías. La primera tiene por objeto informar o educar, como la campaña de etiquetado nutricional emprendida en el Reino Unido, mientras que la segunda trata de intervenir en el mercado con el ajuste de los precios o la disponibilidad de los alimentos, principalmente a través de la entrega de vales a los consumidores menos favorecidos o con el aumento de los impuestos sobre los alimentos ricos en grasas saturadas.

Tras analizar los resultados, los responsables del proyecto han observado que el impacto que tienen las campañas de los Estados miembros en las vidas de las personas “es considerable”. Además, según el profesor Bhavani Shankar de la Universidad de Reading, “cuando se producen cambios reales en la conducta o el consumo del público, las políticas de alimentación saludable suelen ser intervenciones sumamente rentables”. También han identificado factores de éxito, como la publicidad de bajo coste por parte del sector público. Los participantes del proyecto aseguran que para alcanzar el éxito a largo plazo es vital fomentar la confianza en las instituciones políticas públicas y mantener los esfuerzos de coherencia y cooperación. Por el contrario, los autores del estudio echan en falta políticas como la información nutricional en los menús, estándares alimentarios relacionados con la nutrición y medidas fiscales como impuestos sobre las grasas, que solo han comenzado a surgir en Europa.

Fuente: Consumer

Escrito por

No existen comentarios todavía.

Deja tu comentario