Política alimentaria de EE. UU. recibe críticas.

Aunque ha habido comida abundante y barata, el costo para la salud de los estadounidenses ha sido muy alto, sostienen expertos de varios centros académicos en un reciente foro auspiciado por la Universidad de Harvard.

Como consecuencia de los estímulos a la política agrícola en los últimos 40 años, se fomentó una dieta basada en harinas, carnes y bebidas azucaradas, que hoy tienen a dos tercios de la población padeciendo de sobrepeso y enfermedades como la diabetes.

Al respecto, el director de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard, Walter Willett, sostiene que “a juzgar por su impacto en la salud humana, el suministro de alimentos es un desastre”.

Cuando en el programa de asistencia alimentaria, que va dirigido a los más pobres y a los restaurantes escolares, se incluye el suministro de 20 millones de gaseosas al día, el propio gobierno está financiando programas que luego van a afectar la salud de los propios estadounidenses, añadió.

En ese sentido, se criticó al Departamento de Agricultura, por torpedear una iniciativa del alcalde de Nueva York, Michael Blumberg, que propuso recientemente eliminar del programa asistencial de alimentos (Snap) las bebidas azucaradas, por dos años, como herramienta para promover y evaluar la lucha contra la obesidad, ya que en ese centro urbano un 45 de los adultos y un 40 por ciento de los niños están afectados por el sobrepeso.

Lo que encontramos barato hoy, es lo que fomentamos, pero las frutas y verduras son relativamente caras, anotó por su parte, el experto en nutrición y economía de la Universidad de Carolina del Norte, Barry Popkin.

Lo que ignoramos de ese modelo, es lo que nos está resultando más caro, señaló.

No tiene sentido mantener un programa, por el cual estamos pagando un costo tan alto en materia de obesidad y de diabetes, dijo por su parte, el pediatra y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, David Ludwig.

Para el experto Gary Williams, profesor de economía de la Universidad de Texas, la situación no es culpa de los agricultores, pues ellos han venido haciendo lo que les ha pedido el gobierno, produciendo de una manera abundante y barata.s

La dieta ‘Harvard’, es mucho más ambiciosa que la actualizada y sugerida por el gobierno, ya que según el propio Willett es más generosa en granos enteros, nueces, frijoles, frutas y verduras y poca azúcar, si se desea atacar a fondo el problema la epidemia de obesidad.

Fuente: Portafolio

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