La OMC dificulta la seguridad alimentaria según un experto de la ONU.

“Nos encontramos inmersos en una crisis alimentaria que requiere una respuesta política inmediata. Por desgracia, la Organización Mundial del Comercio (OMC) no ha sabido adaptar su agenda y los países en desarrollo están muy preocupados pues temen, con razón, acabar con las manos atadas por las reglas del comercio.”

Así lo advierte el Relator Especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter, durante la presentación de las recomendaciones para situar el derecho humano a una alimentación adecuada en lo más alto de la agenda política de la OMC, un mes antes de la celebración de una cumbre clave.

El futuro de la Ronda de Doha y el sistema de comercio mundial se debatirán en la conferencia ministerial de la OMC que se celebrará en Ginebra del 15 al 17 de diciembre. “Tenemos que evitar a toda costa soluciones superficiales a corto plazo que arrastren la Ronda de Doha de principio a fin”, declara el experto independiente. “Muy al contrario, tenemos que aprovechar esta oportunidad para preguntarnos qué tipo de normas nos ayudarían a combatir la inseguridad alimentaria y a alcanzar el pleno ejercicio del derecho a la alimentación.”

El aumento de los aranceles, las restricciones temporales a la importación, la posibilidad de que los pequeños productores puedan vender sus cosechas al Estado, las juntas de comercialización activas, los sistemas de redes de seguridad y las subvenciones específicas a la agricultura son algunas de las principales medidas que permitirían rehabilitar la capacidad de producción local de alimentos en los países en desarrollo.

Pero las normas de la OMC dejan muy poco margen de maniobra para que los países en desarrollo puedan aplicar estas medidas. “Incluso si algunas de las políticas de la OMC no son en sí excluyentes, los países en desarrollo se ven completamente desalentados debido a la complejidad de las normas y a la amenaza de sanciones legales” apunta De Schutter. “Ahora resulta que hay que andar con pies de plomo a la hora de evocar los esfuerzos actuales por reconstruir las reservas alimentarias humanitarias en África dentro de las normas de la OMC. Esto es el mundo al revés. El derecho humano a una alimentación adecuada debe ser el epicentro de las normas de la OMC y no al revés.”

“Es un problema de principio: la OMC sigue obstinada en alcanzar un objetivo que ha quedado completamente obsoleto, esto es, incrementar el comercio a cualquier precio y de cualquier manera, en vez de fomentar un aumento del comercio únicamente en aquellos casos en los que este incremento lleve consigo una mejora del bienestar humano. Precisamente por eso, la OMC considera las políticas de seguridad alimentaria como un desvío incómodo del camino que ella misma se niega a corregir cuando lo que en realidad necesitamos es un entorno propicio que permita tomar decisiones valientes que mejoren la seguridad alimentaria.”

“Si la Ronda de Doha sigue adelante, deben levantarse todas las restricciones sobre aquellas medidas que vayan destinadas a la protección del derecho a la alimentación. Entre dichas medidas se incluye la constitución de reservas alimentarias que permitan reducir la volatilidad de los precios y asegurar el acceso a una alimentación adecuada para todas las comunidades locales.”

El Relator Especial hace un llamamiento para que: (1) se constituya un panel de expertos que trate de reconciliar la seguridad alimentaria y los intereses comerciales; (2) se establezca un protocolo para el análisis de las repercusiones del comercio en los precios de los alimentos; y (3) se introduzca una excepción general de modo que se exima a todas las medidas relacionadas con la seguridad alimentaria de cualquier medida disciplinaria o sanción por parte de la OMC.

Fuente: Nota del Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación

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