Casi 400 aragoneses se intoxicaron por alimentos en 2010.

En el año 2010 la Comunidad registró 47 brotes con 381 afectados por intoxicaciones alimentarias, concentrándose el mayor número de casos en el verano. El agente más frecuente fue la salmonela y los alimentos implicados fueron los que en su elaboración figuraba el huevo crudo.

Cada vez la salud cobra una mayor importancia en nuestras vidas y prueba de ello es que el número de intoxicaciones por alimentos están descendiendo desde el año 2002. Durante el año pasado, Aragón registró 47 brotes de intoxicaciones alimentarias que afectaron a 381 aragoneses.

Los meses de verano, debido a las altas temperaturas, suele ser la época en la que se produce una mayor concentración de intoxicaciones aunque el punto más alto de notificaciones en 2010 se produjo a finales del mes de octubre. Por provincias, en Zaragoza se registraron 32 casos, en Huesca nueve y en Teruel seis.

El jefe del servicio de Salud Alimentaria y Ambiental, Justo Ripalda, ha explicado que la tendencia es descendiente ya que en el año 2002 había una media de 145 brotes y más de 800 afectados, aunque los niveles más bajos tuvieron lugar en el año 2008 con 36 brotes.

El agente más frecuente fue la salmonela, que se registró en 21 casos, y los alimentos implicados fueron los que en su elaboración figuraba el huevo crudo tales como la mayonesa, las tortillas y los postres con huevo. Sin embargo, en los últimos años las intoxicaciones alimentarias han estado relacionadas con el consumo de productos de elaboración casera a base de huevo, atún y carne picada.

Ripalda ha señalado que hoy en día la concienciación es mayor así como el índice de diagnóstico ya que “la gente va antes al médico” aunque el jefe de servicio reconoce que hay que incidir en las medidas y consejos a la hora de manipular alimentos.

Algunos de esos consejos son consumir alimentos que hayan sido tratados o manipulados higiénicamente, mantenerlos en temperaturas seguras, es decir, almacenar en refrigeración lo más pronto posible los alimentos cocinados y los perecederos mantenerlos a una temperatura por debajo de los cinco grados centígrados.

Otras medidas que se pueden llevar a cabo para evitar intoxicaciones son consumir los alimentos inmediatamente después de ser cocinados; calentar los alimentos ya cocinados a la temperatura máxima antes de consumirlos; evitar el contacto entre alimentos crudos y cocinados; utilizar agua potable y no consumir alimentos perecederos que estén expuestos a temperatura ambiente.

Fuente: AragónDigital

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